martes, 9 de febrero de 2010

Este Domingo, nos vamos de Picnic!!

Este Domingo, 14 de Febrero, a partir de las 18 hs, en la Costanera de nuestra ciudad (Alte. Brown 5000), frente al parque de la locomotora, las familias LGBT y heterosexuales de Argentina vuelven a reunirse, en Santa Fe y en diversos parques del país, para celebrar juntxs un nuevo "Día de lxs Enamoradxs".

Tenemos el Mismo Amor, y merecemos todxs tener los Mismos Derechos con los Mismos Nombres. Por eso en 2010 vamos a reclamar y conseguir que todxs lxs ciudadanxs puedan acceder al Matrimonio, sin diferencias por orientación sexual.

El Picnic por el Mismo Amor no es una Marcha del Orgullo, sino una oportunidad para demostrar que en Argentina hay muchísimas formas diferentes de familias, pero que todas tienen en común el Mismo Amor, y compartir una tarde de juegos, música y comida todxs juntxs. Sumate con tu pareja, tus amigxs, tus hijxs, tus hermanxs, padres, abuelxs, sobrinxs, o simplemente vení y formá parte de una gran fiesta familiar.

¡Reenviá esta invitación a todos tus contactos para ayudarnos a difundir! Este domingo, los esperamos a todas y todos!!


Grupo de Diversidad Sexual
JS - Partido Socialista

miércoles, 3 de febrero de 2010

Nuevo aniversario del fallecimiento del maestro Guillermo Estévez Boero

Hoy es un día especial. Hoy se cumplen 10 años del falleciemiento de nuestro maestro, de nuestro "mentor". Hace 10 años nos dejaba Guillermo Estévez Boero. A travéz de un proyecto del Bloque de Diputados del PS, la Cámara de Diputados de la Nación rindió un homenaje al compañero Guillermo, uno de los referentes insoslayables de nuestro centenario partido. El Homenaje, celebrado el pasado 28 de noviembre, fue impulsado a instancias de encontrarse próxima esta fecha. El mismo contó con las firmas de los Diputados del Bloque: María Elena Martin, Silvia Augsburger, Miguel Barrios, Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Mónica Fein, Lisandro Viale y Pablo Zancada, entre otros. Acá te mostramos el proyecto completo.


PROYECTO DE DECLARACIÓN
La Honorable Cámara de Diputados de la Nación DECLARA:

Que con motivo de cumplirse el décimo aniversario del fallecimiento del Dr. Guillermo Estévez Boero, presidente de la Federación Universitaria Argentina, fundador del Partido Socialista Popular, Diputado Nacional (1987-2000) y Convencional Nacional Constituyente en 1994; rinde homenaje a tan destacada figura del socialismo y evoca la integridad de su personalidad y su compromiso permanente, de construcción y de lucha, por la defensa de la democracia, la elevación, la igualdad y el respeto de la persona humana y la promoción de la solidaridad y la convivencia pacífica entre todos los pueblos del mundo.
FUNDAMENTOS

Sr. Presidente Guillermo Emilio Estévez Boero nació el 28 de diciembre de 1930 en la ciudad Rosario, ciudad que lo vio crecer y en la que estuvo radicado hasta el comienzo de sus estudios universitarios. En Rosario, cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Sagrado Corazón, graduándose como bachiller en 1948.

La decisión de estudiar abogacía, lo obligó a trasladarse a la ciudad de Santa Fe, donde inició sus estudios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral. En esta ciudad forjaría su pensamiento y se iniciaría en la vida política. Siendo estudiante conoció y fue discípulo de don Luis Jiménez de Asúa, reconocido político y jurista español, profesor de Derecho Penal, redactor de la Constitución Republicana española y Presidente de la República en el exilio. Estévez Boero recibió su influencia y lo consideró su maestro, y con él compartió su formación inicial en el pensamiento social que desarrollaría luego en su larga militancia en el socialismo. De don Jiménez de Asúa recibió el ejemplo al que referiría en las palabras pronunciadas con motivo de la repatriación de sus restos a España: “muchas veces las deserciones, las traiciones al ideal nos golpean, pero nos fortalece la vida de aquellos que, como el maestro, hicieron de la consecuencia con los principios la norma fundamental de su vida”.

Integró la generación de estudiantes universitarios que se formó en los principios sociales y humanistas de la Reforma Universitaria de 1918, siendo un lector incansable de los protagonistas de aquella gesta: Gabriel Del Mazo y Deodoro Roca, y de quienes la acompañaron como Alfredo L. Palacios, Julio V. González, José Ingenieros, Alejandro Korn, entre otros. Al igual que ellos, Estévez Boero encontró en la Reforma un programa, un compromiso y un sueño.

Durante su vida universitaria fue Presidente del Centro de Estudiantes, miembro del Consejo Directivo de la Facultad y del Consejo Superior de la Universidad; Presidente de la Federación Universitaria del Litoral; y Presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA); estando su accionar signado por la formación recibida en esta etapa.
Entre 1952 y 1953, el joven dirigente estudiantil decidió sumarse a las filas del socialismo, cuando junto a Dardo Cúneo y a otros socialistas, fundó Acción Socialista, que buscaba reivindicar una actitud superadora de la antinomia de esos tiempos entre peronismo- antiperonismo. De aquél incipiente movimiento surgió el Partido de los Trabajadores, que logró la elección de Juan Carlos Deghi como convencional constituyente en la reforma constitucional de 1957. Estévez Boero fue su asesor legal y secretario de ese bloque en la Convención. De su pluma surgieron los sólidos fundamentos jurídicos y políticos para sostener la vigencia de la Constitución de 1853 con las reformas de 1860, 1866, 1898 y 1949 y la nulidad de la proclama del gobierno provisional de facto referida a la convocatoria a reformar la Constitución, los actos electorales realizados y la invalidez de los títulos de los convencionales proclamados y de la Convención Reformadora. Años más tarde, sobre aquel momento histórico expresaría “En 1957, con el constituyente […] Juan Carlos Deghi, planteábamos […] la necesaria nulidad del bando militar que había derogado la Constitución de 1949. No estábamos de acuerdo con la interpretación que se había hecho acerca de las dos terceras partes de los miembros. Nosotros sosteníamos –y seguimos afirmando– la interpretación de Bielsa, quien habla de la totalidad de los miembros, pero entendíamos que esta inconstitucionalidad de la reforma debía ser determinada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y no por un bando militar”1.
En 1958, cuando el Presidente Arturo Frondizi decidió reglamentar el polémico artículo 28 del Decreto-Ley 6403 que habilitaba a la iniciativa privada para crear universidades y expedir títulos académicos –hasta entonces prerrogativa exclusiva del Estado– fue protagonista del movimiento estudiantil opositor. En ese conflicto, –universidad “laica o libre”– , fue el redactor de la carta dirigida al Ministro Gabriel del Mazo, que fuera hecha pública por la FUA en setiembre de 1958. En ésta expresó: “Los universitarios de todo el país, que durante cuarenta años han estudiado los postulados de la Reforma Universitaria a través de sus escritos, deben dirigirse a Ud., viejo maestro y reciente ministro, para aclarar un grave dilema: ¿tenemos un maestro menos? En su vieja casa de la calle Sarmiento, donde tanta veces llegamos para tomar aliento y seguir camino, hemos leído el manuscrito original del Manifiesto del 18, que celosamente Ud. custodiaba. Vuélvalo a leer hoy, y esas páginas amarillas, le dirán qué lejos está de aquellos planteos; allí se hablaba de la unidad de nuestros pueblos, de la lucha antiimperialista, y de la creación de una genuina cultura nacional.
¿Cómo conjugar con ello, y con tantas declaraciones y resoluciones de Congresos por Ud. Copilados, el caso Dinie, Petróleo, Cado y ahora la enajenación de nuestra cultura nacional? […] Los reformistas de todo el país, reunidos en esta Convención Nacional de Centros, esperan su palabra; la retirada nada soluciona, porque ella es sinónimo de debilidad, y ésta ha estado ausente siempre de nuestro ideario; pero cuando se llega a una posición de gobierno después de cuarenta años de lucha, hay que dar todos los días la batalla por aquellos postulados, que aunque amarillos en el papel, siguen configurando el gran programa de los pueblos de esta América oprimida. Esperamos su palabra; si tenemos que darlo de baja, lo haremos con profundo dolor, porque será un trozo humano de la reforma que queda en el camino; pero si seguimos contando con un maestro, ocho universidades nacionales lo rodearán con una fuerza juvenil que supera en mucho a la de 1918. Si así no fuese, le rogamos que nos devuelva el manifiesto; miles de manos de todo el país tomarán la bandera que Ud. deja caer. Maestro, cuarenta generaciones lo escuchan”.

Por la activa participación asumida en este conflicto, fue electo en 1959, presidente de la Federación Universitaria Argentina. Triunfó así en Córdoba una visión reformista del país y de la universidad. Bajo su presidencia, la FUA cuestionó las estructuras agrarias vigentes, el papel del imperialismo en América Latina y la intromisión de las fundaciones extranjeras condicionando la educación, y promovió el debate sobre la función social de la universidad, acompañando la renovación que vivida en ese momento, recuperaba su autonomía, los concursos y la libertad de cátedra. Pero también fue testigo del esplendor académico que gozó la Universidad de Buenos Aires durante la gestión de Risieri Frondizi, con el desarrollo de un pensamiento científico nacional y la fundación de la Editorial de la Universidad de Buenos Aires (Eudeba), que tuviera como propósito difundir, a bajo costo, el conocimiento de nuestros catedráticos e investigadores.

La influencia del ideario reformista en el pensamiento de Estévez Boero lo llevó también a profundizar en la significación del pensamiento nacional y latinoamericano. Como dirigente estudiantil compartió la realidad de nuestros hermanos latinoamericanos. En 1955 participó de los cursos de verano de la Universidad de Chile y luego viajó a Bolivia para conocer la experiencia en el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) bajo la presidencia de Víctor Paz Estenssoro, y también al Paraguay, para interesarse por la realidad de los detenidos por la dictadura de Stroessner.

Practicó la solidaridad latinoamericana frente a la agresión imperialista, actitud solidaria que conservó durante toda su vida y que le fuera públicamente reconocida por los gobiernos de las repúblicas de Perú y de Chile, con sendas condecoraciones. Esta faceta de Estévez Boero, le valió profundas palabras del Presidente Tabaré Vázquez, al conmemorarse el quinto aniversario de su fallecimiento: “Si hiciéramos alguna reflexión sobre lo que representaba para nosotros nuestro querido, nuestro entrañable Guillermo Estévez Boero –un cúmulo de pensamientos y de ideas progresistas– y decidimos tomar tres o cuatro conceptos que, desde nuestro humilde punto de vista, intenten pintar en toda esa enorme dimensión que tenía Guillermo, lo que fue como hombre político y lo que fue además como persona, como hermoso ser humano. Como hombre político lo aprendimos a apreciar porque era un hombre coherente, él decía lo que pensaba y hacía lo que decía.

Desde muy joven luchando y trabajando por los principios y valores del socialismo, la justicia social, la paz, la libertad, la democracia en todas sus dimensiones. En segundo lugar, en esa dimensión política, fue un hombre que trabajó por la unidad, comprendiendo que la unidad de las fuerzas políticas de izquierda de nuestro continente, constituye la herramienta fundamental para lograr los cambios que nuestro pueblo merece, que nuestro pueblo reclama, que nuestro pueblo necesita. En tercer lugar, fue claramente un hombre con una idea política de un proyecto nacional muy definido, como pocas veces hemos visto; Guillermo tenía ese proyecto político, que era el mejor sin duda, y es el mejor sin duda para llevar adelante una optimización de la vida de nuestra gente, de nuestro pueblo. Y en cuarto lugar, además, tenía un proyecto político latinoamericanista que lo pintaba en su grandeza, en su dimensión, en solidaridad hacia toda la gente de este subcontinente latinoamericano, una enorme dimensión política de la que supimos aprender muchas cosas. Pero por sobre eso, la dimensión humana de Guillermo, un hombre de consulta, un hombre amigo de sus amigos, un hombre compañero, infaltable en todos los momentos de alegría, un gran compañero.

Así que en estos cinco años que hace de su muerte lo recordamos más que nunca y decimos lo que siempre hemos expresado en estas circunstancias: Un socialista real no se muere, se siembra”. Por su parte, el Presidente de la República de Chile, Ricardo Lagos, en similar sentido, diría: “Guillermo Estévez Boero, compañero socialista de tantas luchas, hermano solidario en los tiempos oscuros de mi patria, incansable promotor de la paz y la integración chileno-argentina. Guillermo compartió nuestros dolores, esperanzas y momentos de gloria”.

La tragedia de la República Española y las consecuencias del franquismo lo llevaron a trabajar por la libertad de los presos políticos de aquella península, y en 1959 acompañó la organización de la “Segunda Conferencia Pro amnistía de los presos políticos de España y Portugal”, junto a su amigo, el escritor Luis Alberto Quesada. Éste frente al desencanto por la noticia de la muerte de Estévez Boero, escribiría: “las semillas transgénicas que siembran muchos políticos perjudican a las cosechas de los campos sociales y así la ecología de los pensamientos nos exige seguir la marcha infinita hacia los grandes horizontes del futuro. Esa marcha es el mayor homenaje que podemos rendir todos a Guillermo Estévez Boero”.

En 1960 como síntesis de su accionar estudiantil, Estévez Boero junto a un grupo de militantes socialistas reformistas funda el Movimiento Nacional Reformista (MNR) en un intento por vincular las ideas del socialismo con la realidad nacional, como lo expresara en el 25º Aniversario de su fundación: “Este movimiento estudiantil se llama Nacional porque al nacer se compromete a insertarse en la tradición histórica de nuestra Patria para poder modificarla. Y se llama Reformista porque enarbola las banderas de la revolución universitaria de 1918 [...] El MNR es una concepción de la universidad nacional que va articulada a una concepción de la nación, porque no puede tener idea de la universidad quien no tiene idea acerca de qué es la Nación”.

Cuando dejó la universidad volcó sus energías en la construcción de un partido socialista que según sus palabras “hundiera sus raíces en la realidad nacional”. La lucha por esa construcción, los esfuerzos por unir la dispersión socialista, lo llevaron a recorrer incansablemente los caminos de la patria, formando grupos de estudiantes, de trabajadores, equipos técnicos, centros de estudios que él personalmente verificaba en jornadas de interminable militancia. Según su concepto “el socialismo no es un sistema, es un conjunto de valores que avanza con la ciencia y con la fuerza del ideal”.

El proceso no fue sencillo, pero Estévez Boero era un constructor, un hombre de pensamiento y acción que supo articular su formación con un accionar militante que cristalizó en una práctica de construcción política permanente. Su identidad socialista se conjugó con un sentido práctico que nunca derivó en oportunismo. Diría tratando de significar que lo que interesa es avanzar hacia la consecución de los fines y no el afán por el resultado inmediato: “se marcha, no se llega”. Esa permanente actitud constructora sería rescatada por el Periodista Rogelio Alaniz, que en al cumplirse el quinto aniversario de su muerte expresó: “Prefirió volcar sus energías en la construcción de un partido socialista que, superando las viejas antinomias, supiera conjugar la unidad nacional con la democracia y la libertad con la justicia. Con su muerte la democracia argentina pierde uno de sus protagonistas centrales, el socialismo a uno de sus militantes más reconocidos y la reforma universitaria al último exponente de un linaje de luchadores”.

Al finalizar la década del 60 participó en la fundación del Movimiento de Acción Popular Argentino –Mapa– que en 1972 confluyó en la creación del Partido Socialista Popular –PSP–, del cual fue uno de sus fundadores y durante años Secretario General. En un discurso pronunciado ese mismo año diría: “Ante el futuro de corrupción, ante el futuro de drogas, ante el futuro de guerras y de racismos que promete la estúpida sociedad de consumo que se nos impone, el Partido Socialista Popular levanta una futura patria socialista donde el hombre sea el señor de la tierra y el espacio, donde se reconozca como máxima riqueza de la nación a su pueblo y consecuentemente la salud pública y la educación sean los pilares de todo progreso y para que en un ambiente de libertad, de bienestar y de independencia nacional, se condene para siempre a la bohardilla de la historia a la expoliación del hombre por el hombre y de los pueblos por el capital”.

Siguiendo el ejemplo de Juan B. Justo, trabajó incansablemente junto a la juventud con sus dotes de maestro y su carisma para convocar, contagiando su alegría, confiando plenamente en la capacidad creadora de los jóvenes, llamando a estudiar para proponer, construir y realizar las soluciones que nuestro país necesitaba. Infatigable lector, frecuentemente repetía la frase de Lu Sin: “Mientras viva, estudiaré”. Los jóvenes que se formaron con su enseñanza, conservan en sus bibliotecas las obras clásicas de autores del pensamiento universal y nacional, que muchas veces él mismo se encargaba de comprar en antiguas librerías.

Su preocupación por vincular el pensamiento socialista a la cuestión nacional lo llevó –al igual que lo hicieran Juan B. Justo y Alfredo Palacios– a rechazar los dogmatismos, a imaginar las celebraciones del 1º de Mayo rodeadas de banderas celestes y blancas, a jerarquizar la celebración de las fechas patrias y a rescatar la literatura que sirviera de base a la formación de un pensamiento nacional. Su visión de la nacionalidad era superadora de los antagonismos y promotora de la integración de las distintas identidades. Este pensamiento distinguiría al Partido Socialista Popular que, año tras año, convocó –y sigue haciéndolo– a locros multitudinarios para reunir a los argentinos en torno a la conmemoración de las fechas patrias; simbolizando el anhelo de unidad nacional en el abrazo de los gauchitos con la bandera argentina para las salutaciones de fin de año. Como Secretario General, y luego como Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Socialista Popular, trabajó para lograr el reconocimiento de su partido en el concierto de los partidos socialistas, participando activamente en el ámbito de la Internacional Socialista, de la cual el Partido Socialista es miembro pleno.

En los años negros de la dictadura militar, cuando estaban vedadas las reuniones, sus mensajes llegaban en hojas manuscritas a lo largo y ancho del país, organizaba los encuentros y las charlas a través del Centro de Estudios Acción Argentina. El terror de la dictadura no detuvo su militancia; por el contrario, junto a otros dirigentes políticos, trabajó para la organización de las fuerzas políticas y sociales para luchar por el retorno a la democracia.

En 1981 participó en la creación de la Mesa de la Unidad Socialista presidida por la Dra. Alicia Moreau de Justo, cuya vicepresidencia ejercieron Estévez Boero en representación del PSP y Francisco Passini por el Partido Socialista Democrático –PSD–, siendo los artífices de la Alianza Unidad Socialista constituida en 1985 que confluyó en la unificación de ambos partidos, el 14 de septiembre de 2002, recreando al actual Partido Socialista. En las elecciones de 1983 fue candidato a Presidente de la Nación por el Partido Socialista Popular y en 1989 por la Unidad Socialista.

Entre 1985 y 1987 integró, por invitación del Presidente de la Nación Raúl Alfonsín, el Consejo para la Consolidación de la Democracia, presidido por Carlos Santiago Nino. En él supo aportar su particular visión sobre el contenido de la reforma. En su seno defendió la importancia de la participación popular en la construcción democrática, expresando en relación a este desafío “Consideramos que la participación da a la democracia un contenido social posibilitando que los derechos reconocidos en la Constitución se concreten en la realidad cotidiana. Ella desarrolla la solidaridad frente al individualismo y atenúa la competitividad que impide la solución equitativa de los problemas, a la par que permite el conocimiento de la realidad y, en consecuencia, determina responsablemente la dirección en que se quiere transformarla. Ella posibilita colocar las instituciones al servicio de las necesidades sociales”2.

En 1987, fue electo Diputado Nacional, hecho de gran significación para el socialismo pues permitió su vuelta al Congreso de la Nación tras largos años de ausencia luego del fallecimiento de Alfredo Palacios en 1965. Fue reelecto en 1991 y 1995, en esta última oportunidad como candidato del Frepaso.

Su labor legislativa abarcó temáticas fundamentales, presentó proyectos como el del Consejo Económico, Social y Político; la ley de medicamentos; la creación de los comités de condiciones y medio ambiente de trabajo; la ley de investigación biomédica, ley de prestaciones básicas en rehabilitación integral para discapacitados, el régimen legal de las universidades, la ley de la juventud, la ley federal de pesca, la regulación de los sondeos de opinión, la reglamentación constitucional de los derechos de los aborígenes, la responsabilidad de los funcionarios públicos, el control de armas convencionales en América Latina, la modificación de la ley de feriados inamovibles.

Como legislador, participó del grupo de trabajo que diseñó una alternativa al trazado limítrofe con Chile en la zona de los Hielos Continentales y de las conversaciones con Gran Bretaña sobre la cuestión de Malvinas. En el último año de su vida, dedicó ingentes esfuerzos para solucionar el último conflicto de límites que tenía la República Argentina con la República hermana de Chile. Y tratando de llevar la voz del diálogo cruzó más de una vez la frontera, para convencer a muchos de sus amigos del Partido Socialista de Chile de la importancia de que se terminara con este conflicto.

Defensor de la democracia, trabajó para su perfeccionamiento, considerando que no había democracia sin valores, sin justicia, igualdad y solidaridad. Alertaba contra el relativismo de los valores porque, según sostenía “lo relativo termina transformándose en el valor mismo”. Frente a la degradación que hoy vivimos señalaba: “Los años de manipulación institucional, de ilícitos y de frivolidades del poder en esta era, desnudan una realidad corrupta e inmoral que debemos revertir, y una generalizada tolerancia a la ausencia de reglas, que debemos restablecer”. Esta constante conciencia sobre lo fundamental de fortalecer el sistema democrático en la construcción de una nación independiente, le valió en 1994 el ser electo convencional constituyente por Santa Fe.

Estévez Boero había desde joven levantado la bandera reformista de la Constitución Nacional. Así, convencido de la necesidad de una reforma que adaptara el texto constitucional a la realidad del país, en 1973 concretó la elaboración de un anteproyecto donde proponía la adopción de nuevas formas de participación y de democratización de las instituciones. En 1985, elaboró un segundo anteproyecto, en el que profundizó su pensamiento acerca de la atenuación del sistema presidencialista y la alternancia como principio esencial del sistema democrático. Y en 1989, como legislador, presentó un proyecto de Ley de declaración de necesidad de la reforma.

Lo cierto es que su labor convencional en la reforma constitucional de 1994 constituyó la síntesis de su pensamiento sobre la construcción nacional, la construcción de un país más democrático y solidario, aún cuando lamentó que la reforma no hubiese sido consensuada por todas las fuerzas políticas. En este sentido, fueron claras sus palabras: “En cada oportunidad, recuperada la vigencia del orden institucional, nosotros, los socialistas, hemos planteado que lo que procedía era la convocatoria a una constituyente para una reforma total de nuestra Constitución. Pero una reforma constitucional por consenso, donde hubiese un acuerdo generalizado que permitiese poner en funcionamiento las instituciones. Esta pretensión no es un invento argentino o socialista, es lo que sucedió en Italia en el 48, es el Acuerdo de la Moncloa en España posfranquista de fines de la década del 70, en ambos ejemplos todos los sectores se sentaron a la mesa del acuerdo nacional para consensuar una constitución que pusiere en marcha a su país. Esta es la propuesta permanente del socialismo” 3.

Lo cierto es que supo comprender que la instauración de la nueva Asamblea Constituyente brindaba a nuestra Nación una oportunidad histórica para concretar uno de sus más caros anhelos, tras los sucesivos quiebres institucionales que habían hecho temblar sus bases democráticas: afianzar la vigencia de la Constitución y de sus instituciones y fortalecer el sistema democrático.

Coherente con esta convicción, su labor en la Convención se encaminó a cumplir esos objetivos, manifestando su escepticismo sobre la suerte de nuestro país si la Reforma a la que finalmente se arribara no avanzaba en ese derrotero. Esto constituyó parte del pensamiento que desde hacia décadas venía sosteniendo: “si la reforma de la Constitución se nutre de nuestra realidad nacional, su importancia política será grande. Si se la enfoca desde un punto de vista unilateral, formal y excluyente técnico-jurídico, carecerá de trascendencia [...] La Constitución jamás fue violada por el pueblo sino por los sectores dominantes del país: la oligarquía y los personeros del imperialismo. Entonces, una Ley Suprema que se aboque a la realidad actual de la Argentina, debe tener en cuenta sus antecedentes, debe vincularlo mucho más a la participación popular e incrementar el interés del pueblo en la defensa de un gobierno representativo […]”4.

Con la claridad de los hombres que saben comprender la historia de sus pueblos y entienden su devenir, planteó la cuestión de la democratización desde múltiples perspectivas presentando proyectos centralmente encaminados a constitucionalizar un sistema semipresidencialista, basado en la alternancia política, la descentralización y desconcentración del poder político y la participación social 5.

Estévez Boero prestó especial atención a las formulaciones orientadas a morigerar el desequilibrio que producía entre los poderes del Estado el incremento de facultades en el Ejecutivo, circunstancia que acontecía y continúa aconteciendo, en desmedro de la legitimidad y vigencia del sistema democrático. Al respecto decía: “Nuestro sistema constitucional se halla caracterizado por un Ejecutivo fuerte, con preponderancia sobre el Legislativo y con gran concentración en sus manos del poder de la República. Conciliando lo mejor de esta tradición institucional con los beneficios de una atenuación del sistema presidencialista, mediante la incorporación de mecanismos propios de un sistema semipresidencial, propiciamos el fortalecimiento del Ejecutivo no mediante la concentración de poderes – probado expediente de desgaste político del presidente y factor desencadenante del quebrantamiento del orden institucional–, sino a través del refuerzo del consenso popular […]”6.

Siguiendo esta concepción, sus proyectos vinculados a la atenuación del sistema presidencialista refieren a la limitación de las atribuciones del Presidente, a su forma de elección, a la duración del mandato, a la creación de la figura del Jefe de Gabinete y es en el proyecto relativo al mandato presidencial donde desplegará los principales argumentos en los que sustentó el cambio que propiciaba. En el mismo sostuvo: “La finalidad última de la Constitución es asegurar la libertad y la dignidad del hombre mediante limitaciones a la acción de los poderes constituidos que eviten el abuso de autoridad y la concentración de aquéllos […]”7.

Estévez Boero había llegado a la misma conclusión que arribaría el Consejo para la Consolidación de la Democracia: la organización institucional argentina debía modificarse, democratizándola. Sostenía: “dentro del actual sistema presidencialista se favorece la concentración del poder. Esta forma de poder y su ejercicio, desgasta políticamente al presidente de la República y obstruye las posibilidades de perfeccionarlo impidiendo que las ventajas de la alternancia política sanee el sistema. Es así que luego de cada golpe de Estado los usurpadores del poder terminaron fundamentando sus actitudes en la debilidad del fuerte poder presidencial”8; “El instituto propuesto por Alberdi ha dejado de ser el sostén del andamiaje de la vida política del país. El régimen establecido por la Constitución Nacional del 53 funcionó más o menos eficazmente entre 1860 y 1916, cuando no existía el voto secreto y obligatorio. A partir de ese año el presidente no logró encauzar la vida política del país, a veces por su exceso de autoridad, otras por su patente debilidad. Las fallas en la estructura del Ejecutivo llevaron al país a situaciones muy difíciles. Y bien se sabe que el hombre puede transitoriamente salvar los defectos de las instituciones, pero las instituciones no están hechas para subsanar los defectos de los hombres. Y una institución que requiere determinadas cualidades en los hombres que la invisten, no es una institución estable y eficaz”9.

Lamentablemente, la reforma no cumplió sus expectativas. Por ello, años después sostendría: “Estamos debiéndole a nuestra sociedad una reforma total de la Constitución que no se concrete en aspectos coyunturales sino que sirva para crear mecanismos de participación y de descentralización, para posibilitar la recreación de la Nación Argentina, esta vez de abajo hacia arriba, porque un Estado vacío de participación y de coincidencias jamás puede ser representativo del interés nacional ni de los valores históricos y culturales que conforman la identidad de una nación”10; “hay que seguir trabajando, el país puede constituirse […] Todo está por delante. Quienes creemos en los hombres, sabemos que la Nación independiente y solidaria sólo podrá construirse con la participación protagónica del pueblo. Es para mí un sueño absolutamente realizable”11.

En las elecciones nacionales de 1999, resentida ya su salud asumió la responsabilidad de integrar la lista de diputados nacionales por la provincia. En enero del 2000, dirigió a los jóvenes –a quienes siempre dedicó su atención privilegiada– su último mensaje en Amaichá del Valle, Provincia de Tucumán. En él expresaría: “Hereden lo grande para poder construir. Miren hacia arriba que en la cumbre está la Nación, si cruzamos las cumbres para poder ser independientes en América Latina, no volvamos hacia atrás. No estemos jerarquizando lo que nos separa: desarrollemos las coincidencias, lo que nos une. Esta es nuestra fuerza, asumámosla; sumemos toda la energía porque necesitamos absolutamente todo y mucho más para poder construir el futuro que le está faltando a nuestra Nación”. Sin superar la dolencia que lo aquejaba, acudió a apoyar con su presencia a su amigo Ricardo Lagos, en las elecciones presidenciales de ese país. Falleció el 3 de febrero del año 2000, en Buenos Aires. Sus restos fueron inhumados en el cementerio El Salvador de Rosario, acompañado por una multitud que se acercó a despedirlo. El reconocimiento a una vida que fue un ejemplo ético de compromiso y de militancia guiada tras los ideales de justicia, igualdad y solidaridad fue expresado por todas las fuerzas políticas de nuestro país y por los demás partidos socialistas del mundo. Como expresase sobre él, el fallecido ex Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín: “Esa mezcla de internacionalismo y de nacionalismo, ese comprender que el mundo no se arregla de a retazos, sino que es necesario que triunfe la ética, pues nada se podrá construir sin ese sentido moral que él nos daba”.

Quienes lo conocimos no podemos dejar de referirnos a su luminosa integridad personal, rara virtud que lo definió signando en él una vida de incansable lucha por elevar la condición humana de quienes lo rodearon, del pueblo de su país que tanto recorrió y amó y de todos los pueblos del mundo, a los que como socialista también se acercó. Siempre buscó echar luz sobre la realidad, disipar las dudas y la oscuridad que provocan el engaño y la manipulación; en gran parte, en esto radicaba la fuerza que lo llevó a construir, siempre a construir, aún desde la posición más minoritaria, hasta el último momento de su vida; en la que podemos decir, tuvo la dicha de no sufrir la impotencia de los hombres enceguecidos. Su compromiso de vida, puesto al servicio de la construcción de una sociedad mejor, su prédica en defensa de las instituciones, su preocupación por afianzar la democracia, su constante lucha por el bienestar de nuestra patria, al margen de las pertenencias y las disputas políticas, justifican este reconocimiento a un hombre que supo siempre construir desde su espacio y que dejó un legado, como ser humano y como político, que constituye un ejemplo a seguir.

Por todo lo expuesto, solicitamos a nuestros colegas nos apoyen en tal caro para nosotros proyecto de declaración.

Bloque Diputados Nacionales
del Partido Socialista

martes, 2 de febrero de 2010

GIUSTINIANI SE OPONE AL FONDO DEL BICENTENARIO

El Presidente del Partido Socialista y Senador de la Nación Rubén Giustiniani aseguró hoy que votará en contra del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita a tomar las reservas del Banco Central para pagar deuda.

El legislador santafesino sostuvo que en este momento “no son las arcas de la Nación las que necesitan más fondos sino la de las provincias, ahogadas financieramente por esta administración centralista que no tiene responsabilidad en materia de salud, educación, justicia ni de la seguridad”.

“Todo el episodio del Banco Central -sostuvo- generado por el gobierno, tiene un único objetivo: capturar 6.800 millones de dólares de las reservas ante la caída del superávit fiscal, columna vertebral del poder de estos años”.

Giustiniani agregó que “hace cuatro años sólo dos provincias tenían déficit fiscal, hoy sólo dos no tienen dificultades económicas, pero el gobierno nacional se queda con el 80% de los recursos e insiste en seguir pidiendo más”.

Para el senador socialista “el verdadero desafío es el debate de una equitativa distribución de la riqueza con la correcta aplicación de la Ley de Coparticipación Federal (que hoy no se cumple), la modificación del régimen de distribución de La ley del cheque y la creación de un gravamen a la renta financiera y al juego”.


Lunes 1 de Febrero de 2010.

sábado, 23 de enero de 2010

"LA FALTA DE INVERSIÓN SOCIAL ES UNA INMORALIDAD”

El secretario de Gobierno de la provincia de Santa Fe, Mario Drisun, salió a defender las declaraciones del gobernador Hermes Binner y apuntó contra los sectores del justicialismo por no invertir en los últimos 24 años en mejorar la calidad de vida de los santafesinos. A continuación, transcribimos la nota.

"LA FALTA DE INVERSIÓN SOCIAL ES UNA INMORALIDAD”

La sociedad santafesina observa con satisfacción y tranquilidad, por estos días, hechos paradigmáticos como la sanción al ex juez Víctor Brusa por violaciones a los derechos humanos, la rectificación del fallo en el caso Fraticelli, o la anulación de la jubilación de privilegio mal otorgada al ex juez de la Corte Rodolfo Vigo. Causas que no habían sido resueltas, poniendo al desnudo situaciones de connivencia entre la mala política y los distintos niveles del Estado.

Hay todavía cuestiones básicas de la sociedad que quedan por saldar, pero es innegable que la Justicia y la calidad institucional en materia de control de los actos de la administración pública avanzan en la provincia de Santa Fe, donde hoy el Poder Ejecutivo ya no designa arbitrariamente a los magistrados y a los integrantes del Tribunal de Cuentas.

A tal fin, se establecieron mecanismos para que las mujeres y hombres más idóneos y comprometidos con la democracia accedan a esos cargos a través de concursos públicos de oposición y antecedentes. En ese mismo sentido, se estableció un sistema de selección para el ingreso a la Administración Pública y se restablecieron los concursos para la carrera administrativa, con acuerdo de los gremios.

De este modo se está poniendo freno a la inmoralidad y a la impunidad en nuestras tierras. No sólo por la acción de un gobierno en particular, sino también por un mayor nivel de madurez y conciencia ciudadana y de las instituciones de la sociedad civil, que se manifestó oportunamente, por ejemplo, para reclamar la anulación de la absurda ley de lemas, que permitió, durante tantos años, burlar la voluntad de las mayorías en nuestra provincia.

La clara falta de políticas en defensa de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas en el territorio de la provincia durante 24 años es, precisamente, inmoral.

>> La educación pública sin proyecto, con edificios derruidos, con escasos bancos para dar respuestas a las crecientes necesidades, obligó al gobierno del Frente Progresista a crear 186 escuelas nuevas para cumplir con la obligatoriedad de la escolaridad secundaria dispuesta por la ley nacional; además de la titularización de 10.000 maestros, que en algunos casos llevaban más de 20 años sin poder concursar.

>> Ciudadanos obligados a mendigar el derecho a la salud en largas esperas para resolver necesidades sanitarias básicas, en hospitales sin proyecto de crecimiento estratégico que se convirtieron en inhabitables edificios con paredes húmedas y descascaradas, con trabajadores en gran parte desmotivados por la impresión de que ya nada se podía cambiar. Esto también es inmoralidad.

Para subsanar esta situación, el gobierno de Hermes Binner puso en marcha una profunda reestructuración del sistema público de salud, que contempla la construcción y equipamiento de ocho nuevos hospitales y 80 nuevos centros de atención primaria de la salud en toda la provincia. Esta política de acceso universal e igualitario a la salud ya consiguió, entre otros logros, la disminución del índice de mortalidad infantil.

>> Es inmoral que casi la mitad de nuestra población no tenga agua potable que le permita vivir con dignidad.

El gobierno progresista formuló un plan para abastecer a todos los ciudadanos de la provincia, a través de la construcción de un sistema de 12 grandes acueductos. Y mientras tanto, se asiste a las poblaciones más perjudicadas y se proveen soluciones puntuales para permitir el autoabastecimiento.

El senador Juan Carlos Mercier, consciente de que los recursos son necesarios para dar respuestas a las necesidades de nuestro pueblo, a través de la inversión social, recorta el Presupuesto y modifica la reforma tributaria beneficiando con esto a los sectores concentrados de las economía que “ahorran” 600 millones. ¿Esto es moral?

¿Qué moral lo llevó a definir la privatización del banco de fomento de los santafesinos?

¿Cuál es la moral que permite a los distintos sectores del Partido Justicialista unirse para achicar el Presupuesto y realizar un brutal recorte de tributos, que debían aportar los sectores de mayor capacidad contributiva de nuestra provincia para garantizar los derechos de la mayoría?

¿Cuál es la moral que permite al PJ sostener ideólogos que primero participaron de los gobiernos de facto en nuestra provincia y luego ejecutaron las políticas de achicamiento del Estado en detrimento de los derechos ciudadanos?

El proyecto de gobierno del Frente Progresista, su propuesta de inversión social, no sólo fue votada democráticamente en las urnas; también fue ratificada en proyectos concretos surgidos de las Asambleas Ciudadanas masivas, realizadas en todo el territorio, donde se consensuó un Plan Estratégico a 20 años para garantizar el cumplimiento de los derechos de todos los santafesinos.

La convocatoria es a unirnos, no en defensa de un gobierno solamente, sino de los derechos de la mayoría de los ciudadanos. Este gobierno, moral, trabaja para esto.

jueves, 21 de enero de 2010

Los pecados de Haití - Por Eduardo Galeano

Desde la Juventud Socialista queremos acercarles este texto contundente de Eduardo Galeano, que data de Julio de 1996, y recobra una vigencia extraordinaria dada la tragedia acontecida días atrás. El problema de Haití no empieza en este 2010 con el terremoto, ni mucho menos, lo que nos obliga necesariamente a revisar la sustentabilidad de un mundo, sumido bajo el sistema de producción capitalista, que reproduce, desde su seno, asimetrías que lamentablemente la naturaleza termina por evidenciar, recién cuando se acontecen tragedias de esta magnitud. Los invitamos a reflexionar entre tod@s.

Los pecados de Haití


La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
Eduardo Galeano
Montevideo, Julio de 1996.

sábado, 2 de enero de 2010

Se viene el 21º Campamento de Juventud del Partido Socialista



Jesús María - Córdoba - del 6 al 10 de enero de 2010

Como todos los eneros, desde hace 21 años, los jóvenes del Partido Socialista de toda Argentina nos encontramos en un gran Campamento Nacional.

Esta actividad nació con el objetivo que cientos de jóvenes podamos – año tras año – conocer juntos nuestro país, divertirnos y compartir nuestras experiencias de militancia en los barrios, ciudades, universidades y en nuestro lugar de trabajo.

Este año, el Campamento Nacional se realizará desde el 6 hasta el 10 de enero en la ciudad de Jesús María, a 60 km al norte de Córdoba Capital. Una ciudad en donde confluyen las raíces de la historia argentina: la estancia jesuítica y el camino real, la tradición gaucha y el coraje de la independencia, el impulso ferroviario y la fuerza de la inmigración, el progreso del siglo XX que llevó a convertirla en la ciudad más importante del norte cordobés.

Estamos convencidos que 2010 no es un año más, no es un campamento más. Es el Enero que dará inicio a uno de los mejores años de la historia del socialismo argentino, un momento para sumar, a lo largo y a lo ancho de nuestro país, más compañeras y compañeros comprometidos en la construcción de una sociedad más democrática, más justa y más solidaria.

El costo es de $350 pesos e incluye transporte, comida y camping por los 5 días.

Para mayor información podés comunicarte a travésde nuestro mail:
juventudsocialista_sf@hotmail.com.


L@s esperamos!

JS - Ciudad de Santa Fe

miércoles, 9 de diciembre de 2009

PLENARIO CIERRE DE AÑO DE LA JS

Año cargado este 2009. Año de elecciones legislativas (tres), de mucha militancia y de mucho crecimiento para el Partido Socialista en general y de la JS en particular.

Un año que los integrantes de "La juventud que crece" queremos cerrar como lo empezamos: con mucho entusiasmo, con gran impulso, y rediscutiendo nuestra organización.

Este próximo viernes 11/12, los integrantes de la JS Ciudad de Santa Fe haremos nuestro tradicional Plenario de Cierre de Año, en el cuál llevaremos adelante un balance general del trabajo realizado durante al año, fortalezas, debilidades, y se empezarán a trazare algunos ejes de trabajo de cara al año que viene.

También estaremos charlando sobre el próximo campamento nacional de JS, que será en Jesús María, del 6 al 11 de Enero. Finalizado el mismo, nos quedamos a hacer un brindis de cierre de año. Quienes quieran participar estan invitados...

JS - Ciudad de Santa Fe