200 años de la revolución. 200 años que, como país, nos renuevan especialmente la reflexión sobre nuestro devenir histórico, que como sucede en los aniversarios nos exigen hacer un balance sobre los errores, los aciertos, de cuánto hemos hecho y cuánto hemos madurado para considerarnos una verdadera Nación, una República en sentido estricto. 
Pero la Revolución de mayo marcó también un punto de inflexión fundamental en la historia de nuestra construcción nacional, los hombres y las mujeres de la revolución que limpiaron las hojas para escribir nuestra propia historia.
La Revolución fue el inicio de una serie de acontecimientos históricos no menos trascendentales para nuestra historia, como fueron la Asamblea del Año XIII, la Declaración de Independencia, y la Batalla de Pavón. En la Asamblea se abolieron los privilegios y la esclavitud. En la Declaración de Independencia de 1916, el país proclamó en el Congreso en Tucumán la existencia de una nación libre e independiente de la Corona Española, inaugurando el largo proceso de unificación nacional. Y la Batalla de Pavón fue el acontecimiento que evidenció la puja entre dos esquemas de organización nacional: los unitarios y los federales.
Las hojas en blanco se llenaron de pugnas de poder, se pensó una nación, pero se pensó una nación para pocos, las mujeres de la revolución fueron las primeras olvidadas por los hombres de la revolución que conducían ahora una gran nación. La nación era para hombres blancos, europeos y había que erradicar lo y los que ocupaban sus tierras. Porque también la nación y la república eran para los hombres blancos y propietarios.
El recorrido de las botas militares, en nuestras limpias hojas en blanco después de los primeros cien años de revolución, nos siguen doliendo en la historia; pero nos enseñaron el gran valor que suma a la nación y a la república, la democracia. Es por eso que hoy elegimos mirar selectivamente en retrospectiva y ver qué tanto tenemos de ese doloroso camino que caminamos con nuestros antepasados.
Los credos que se expresaron en la Asamblea del Año XIII demandan que no exista trabajo esclavo o reducción a servidumbre ni en las fábricas textiles de Ciudad Autónoma ni en los circos tristes que en cada semáforo dejaron los `90.
Juventud Socialista
Ciudad De Santa Fe









